De acuerdo con el Ministerio de Salud gazatí, dirigido por Hamas, un ataque israelí dejó más de 30 muertos la noche del sábado en un campo de refugiados en el centro de Gaza.
“Más de 30 mártires llegaron al Hospital de los Mártires de Al Aqsa, en Deir Al Balah, en la masacre cometida por la ocupación en el campo de Al Maghazi”, dijo un portavoz del Ministerio de Salud, Ashraf al Qudra, en un comunicado. Un testigo dijo que varias casas fueron impactadas por un ataque aéreo.
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La ofensiva israelí, según las autoridades de Hamas, ya cobró la vida de casi 9 mil 500 personas, entre ellas 3 mil 900 niños. Los países árabes temen una escalada y abogan por una pausa inmediata.
El Ejército israelí entró el sábado en la quinta semana de una campaña que ha dejado ya miles de muertos para extirpar a Hamas de Gaza, ignorando los llamamientos a “pausas humanitarias” reiteradas por el jefe de la diplomacia de Estados Unidos en una reunión con países árabes.
El jefe de Estado Mayor israelí realizó una inspección de tropas dentro de la Franja de Gaza, por primera vez desde el inicio de la guerra. Y el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, prometió que la ofensiva permitirá “encontrar y eliminar” a Yahya Sinwar, jefe del movimiento islamista en el poder en ese territorio palestino.
Los soldados israelíes prosiguen la ofensiva terrestre y la campaña de bombardeos iniciada el 7 de octubre, en respuesta al ataque en el cual los islamistas mataron a más de mil 400 personas, en su mayoría civiles, y secuestraron a unas 240 en el sur de Israel, según el balance del Estado hebreo.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, afirmó que se habían realizado progresos con vistas a la obtención de una “pausa humanitaria”, aunque no ofreció más detalles.
El jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, reiteró en una reunión con pares de cinco países árabes en Amán el apoyo de Washington a establecer “pausas humanitarias” para distribuir ayuda a los civiles palestinos.
Blinken llegó a la capital jordana tras reunirse la víspera con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien rechazó cualquier “tregua temporal” sin la liberación de los rehenes secuestrados por Hamás.
El ministro jordano de Relaciones Exteriores, Ayman Al Safadi, urgió a todas las partes a trabajar conjuntamente para “parar una catástrofe que perseguirá a la región por generaciones”.
Hamas suspendió el sábado la evacuación de personas con pasaportes extranjeros por Rafah, después que Israel se negara a autorizar la salida de palestinos heridos para ser atendidos en hospitales egipcios.
“Ningún titular de un pasaporte extranjero podrá salir de la Franja de Gaza hasta que los heridos que necesitan ser evacuados de los hospitales del norte de la Franja puedan ser transportados por el paso de Rafah” hacia Egipto, indicó un funcionario fronterizo, que pidió el anonimato.
El ejército israelí estrecha además el cerco de la ciudad de Gaza, en el norte del enclave, con el objetivo declarado de destruir depósitos de armas, redes de túneles y centros de mando de Hamas.
Miles de personas se manifestaron el sábado en varias ciudades, entre ellas Londres, París, Berlín y Washington, para denunciar los bombardeos de la población civil en Gaza.
En Israel, miles de manifestantes acentuaron la presión sobre Netanyahu.
En Tel Aviv, una protesta de las familias y apoyos de los rehenes secuestrados por Hamas pidió más esfuerzos al dirigente para la liberación de los cautivos.
Y en Jerusalén, centenares de personas se congregaron frente a la residencia de Netanyahu pidiendo su dimisión y culpándolo del sangriento ataque del 7 de octubre.
Con información de medios