La tensión en el tránsito de la Ciudad de México y otras entidades del país provoca cada vez más explosiones de violencia que llegan, incluso, a ser mortales.
Claxonazos, agresiones verbales y físicas, con bats, palos, o hasta a balazos son parte de las reacciones de ira al volante.
Expertos en psicología y sociología plantean que el estrés, la irritabilidad, la intolerancia, así como el egocentrismo pueden detonar en un instante la pérdida de control en algunas personas, ocasionando desenlaces fatales.
Creo que las explosiones de ira particularmente de los conductores se deben a situaciones sociales y a situaciones personales, es decir, es un fenómeno psicosocial; sociales porque estamos en un país que desde el 2006 está en una continua expresión de violencia en muchos terrenos y hay algo así que se conoce como contagio emocional, a esto se suma el estrés de todos los días, el estrés que nos agobia derivado de presiones de trabajo, presiones económicas”.
Otro elemento importante tiene que ver con la irritabilidad, es una sociedad que de pronto está irritable y sobre todo en las urbes, ¿por qué? porque justamente vivimos en un estrés, en una dinámica muy agitada, muy movida y tenemos poco tiempo para hacer muchas cosas y esto genera mucha irritabilidad en las personas y la irritabilidad siempre está unida a la frustración, decimos los psicólogos, de hecho, hay muchos estudios que de alguna manera están asociando el comportamiento violento de las personas con las frustraciones”, explicó Rogelio Flores Morales, doctor en Psicología de la UNAM
El especialista destacó además que se ha documentado que las personas narcisistas y competitivas tienen mayor tendencia a perder el control en situaciones de tránsito.
Felipe Gaytán, especialista en sociología de la Universidad La Salle recordó que todos los seres humanos tenemos un nivel de neurosis, que en las grandes ciudades se incrementa, principalmente por la dinámica de tener que realizar largos traslados.
El experto afirmó que las tensiones y conflictos en el espacio público se exacerbaron tras la pandemia de covid-19, luego de que la gente se dio cuenta que la aspiración de volverse mejores personas fue una simple utopía, frente lo que surgieron “sancionadores morales” que están reclamando al otro lo que creen que realizan de manera incorrecta.
Un estudio de la UNAM del 2019, en conductores de la Ciudad de México, encontró que los taxistas o microbuseros tienen 7.4% más posibilidades de incurrir en agresiones físicas o verbales en situaciones de tránsito, en comparación con el resto de los automovilistas.
Entre los hallazgos del estudio de la Universidad Nacional, se encuentran que las personas de entre 18 y 29 años de edad, tienen 5.7% más posibilidades de caer en conductas agresivas al volante, que las personas mayores de 50 años.
Si bien las mujeres, de acuerdo con el estudio de la UNAM, tienen 5.2% más capacidad de adaptación ante un percance vial y expresan su enojo con palabras, la violencia vial no distingue género.
El psicólogo Rogelio Flores consideró que en términos de ciudadanía las personas tienen cierta corresponsabilidad para acabar con esta problemática.
Como ciudadanos tenemos que aprender a controlar nuestros impulsos, sabemos que la interacción social nos puede gustar o no, pero tenemos que convivir en armonía, entonces tenemos que aprender a controlar impulsos, tenemos que aprender a gestionar emociones, este es un tema de psicoeducación que es soslayado en políticas públicas. Yo siempre he dicho que la salud mental es una prioridad nacional, pero se ve como el patito feo, siempre se concentran en la salud física”.
Yo entiendo que todos nos frustramos alguna vez, yo entiendo que perdemos de pronto los estribos, somos seres humanos, pero si nosotros tenemos capacidad de gestionar eso, los efectos negativos no solamente hacia nosotros, sino hacia los demás van a disminuir, debemos aprender a tener paciencia, inclusive empatía al momento de estar manejando”, concluyó.