El excanciller Marcelo Ebrard solicitó al Tribunal Federal Electoral (TEPJF) que intervenga en su caso contra el proceso de selección de candidatos presidenciales llevado a cabo por el partido gobernante Morena.
Ebrard, quien fue uno de los seis aspirantes a la nominación de Morena para las elecciones presidenciales de 2024, sostiene que el proceso de selección que terminó con el anuncio de que la exalcaldesa de Ciudad de México Claudia Sheinbaum representaría al partido gobernante estuvo teñido de una serie de irregularidades.
Formalizó su denuncia el 10 de septiembre, enviando un documento de 41 páginas a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena en el que pedía la anulación de los resultados de las encuestas que mostraban que Sheinbaum tenía el mayor apoyo entre los seis aspirantes. Ebrard pidió que se rehaga el proceso electoral.
El excanciller recurrió al TEPJF porque Morena no ha respondido a su denuncia. Un fallo anterior del TEPJF obliga a los partidos políticos a responder a las quejas de sus miembros dentro de cinco días hábiles, pero Morena decidió que seguiría sus propias reglas del partido que le dan 30 días para hacerlo.
En documentación presentada el lunes ante el Tribunal Federal Electoral, Ebrard afirmó que sus “derechos político-electorales” están siendo violados como consecuencia de la falta de respuesta oportuna de Morena a su denuncia.
Solicitó al TEPJF que ordene a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena “admitir el pedido de nulidad y posterior repetición del proceso interno de Morena para la elección” de su candidato presidencial de 2024.

Entre las presuntas irregularidades que, según Ebrard, ocurrieron en el proceso de selección de candidatos de Morena se encuentran el trato preferencial dado a Sheinbaum por parte de la Comisión Electoral de Morena, la Secretaría de Bienestar Federal y funcionarios del gobierno y del partido; la presión indebida sobre los ciudadanos; compra efectiva de votos; violencia e intimidación por parte de grupos pro-Sheinbaum; la desaparición de las urnas y la supervisión generalmente laxa del proceso electoral; y el suministro de información sobre los lugares de votación al equipo de Sheinbaum.
El excanciller sigue afiliado a Morena a pesar de lanzar su propio movimiento político la semana pasada. Dijo el viernes pasado que seguiría buscando la presidencia y rechazó la insinuación de que su presentación de una denuncia contra el proceso de selección fuera parte de una “rabieta” que estaba teniendo tras terminar como subcampeón detrás de Sheinbaum.
“Observamos a través del proceso signos y síntomas de… prácticas políticas y un diseño político que operaba en el PRI”, dijo a sus seguidores en un evento en Tlaxcala.
El Partido Revolucionario Institucional, o PRI, fue conocido por su uso de prácticas antidemocráticas durante sus 71 años de gobierno ininterrumpido en el siglo XX.

“No vamos a permitir que se hagan prácticas de hace 30 años”, afirmó Ebrard.
Dijo que quiere convertirse en presidente “no por ambición… [but] porque tenemos un programa… [and a] causa.”
No está claro si Ebrard tiene un “Plan B” si, como se esperaba, su intento de rehacer el proceso de selección de Morena no tiene éxito. Descartó presentarse como candidato independiente y dijo a principios de este mes que creía que esa no era “la manera de contribuir al futuro de México que anhelamos”.
con informes de El Financiero, milenio, Reforma y La Jornada