La actividad económica en México se ha recuperado desde la pandemia de COVID-19, beneficiando al sector manufacturero debido a las oportunidades creadas por la interrupción de las cadenas de suministro, incluido el sector aeroespacial.
El sector aeroespacial es una de las industrias más jóvenes en México. Existe desde hace aproximadamente 18 años y en ese tiempo ha logrado emplear alrededor de 60.000 trabajadores hasta la fecha y exportar 8.000 millones de dólares en bienes en 2022, un avance significativo en la recuperación de esta industria, que se vio afectada por las restricciones pandémicas que dejaron Prácticamente el 50% de la flota mundial quedó en tierra.
México se ha caracterizado por ser un país atractivo para el desarrollo de esta industria debido a la calidad de su fuerza laboral, pero eso no es todo. El éxito de la industria ha sido tal que en los últimos años ha atraído proyectos de ingeniería, diseño, desarrollo e investigación de grandes firmas globales.
Carlos Robles, presidente de la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial (FEMIA), organización sin fines de lucro que representa a nivel nacional e internacional a las principales empresas aeroespaciales establecidas en el país, uno de los principales catalizadores de esta industria fue Bombardier, que al Con su llegada en 2006, comenzó a desarrollar toda una estrategia en torno a la oferta y el talento para apoyar su operación.
“Desarrollaron entre 10 y 12 proveedores en ese momento, lo que significaba que con la llegada de otro OEM [original equipment manufacturer] o Nivel 1 [direct supplier for OEM] empresa ya encontraron proveedores en México. Esto fue como una bola de nieve que empezó a generar inercia y llamó la atención sobre el país como un mercado potencial para empresas globales por el beneficio de los costos logísticos y la eficiencia de la fuerza laboral mexicana”, explicó Robles.
Junto al desarrollo de esta industria, se creó la Universidad Aeronáutica en Querétaro (UNAQ) y en otras instituciones educativas del país, desde universidades y escuelas técnicas, se desarrollaron programas de ingeniería especializados en el sector aeroespacial.
Con el tiempo, el efecto bola de nieve se tradujo en un mayor número de empresas, inversión, mayor volumen de producción, generación de nuevos empleos y una posición en el mercado global como el duodécimo exportador. El objetivo de FEMIA es posicionar a México dentro del top 10 a nivel mundial e introducir empresas al sector espacial.
“Los productos hechos en México son de alto valor agregado y complejidad… Del componente más complicado [sic] que puede tener un avión, como partes de turbinas, puertas —en términos estructurales— están en México; desde electrónica, aviónica, materiales compuestos, piezas mecanizadas y está hecho con muy buena calidad”, afirmó Robles.
Esto, sumado a la reducción de costos a través de la eficiencia, la innovación en la mejora continua de procesos, los costos logísticos y la disponibilidad de personal calificado, son los principales activos que hacen de México un actor fuerte en el mercado y atractivo ante el reajuste de las cadenas de suministro luego de la pandemia.
“Vemos un número creciente de empresas interesadas en establecerse en el país”, afirmó Robles. Explicó que el nearshoring en el sector aeroespacial se ha observado en tres ámbitos diferentes. El primer ámbito incluye empresas que buscan establecerse en el país. Otro engloba a aquellas empresas que buscan aumentar su capacidad operativa o implementar nuevos procesos en sus plantas en México, como Bombardier, que busca incrementar la fabricación de piezas aeroespaciales, y Safran, que planea invertir en diferentes plantas que tiene en México.
El último área incluye empresas que no tienen presencia en México pero buscan ubicar o desarrollar suministros en el país.
De esta manera, en FEMIA, agregó Robles, buscan la manera de acelerar este tipo de procesos para que se consoliden más rápido.
«Existe un claro interés en esta macrotendencia de nearshoring, que está teniendo un efecto positivo en la industria», añadió.
En México hay poco más de 360 empresas activas en el sector aeroespacial, pero ¿cuándo habrá un avión mexicano? Actualmente se encuentra en producción un avión 100% mexicano. Este es el Halcón II, el cual es fabricado por la empresa Horizontec en el estado de Guanajuato. Este avión es un avión deportivo ligero (LSA) biplaza que puede ser utilizado por escuelas de vuelo, seguridad o con fines recreativos.
Y así como Horizontec diseña, desarrolla y fabrica aviones ligeros, no sería sorprendente ver surgir en el futuro una empresa fabricante de aviones comerciales totalmente mexicana.