Desde entonces, no se ha revelado públicamente ninguna incursión de aviones del EPL, pero China ha puesto a prueba la política de Taiwán enviando al menos 27 globos en el espacio aéreo territorial de la isla desde principios de este año, lo que obligó a Taipei a elegir entre no tomar ninguna medida, lo que le da a Beijing un permiso tácito para continuar violando el espacio aéreo de la isla, o derribar los globos, lo que podría provocar a China. Hasta el momento, no se sabe que Taiwán haya tomado ninguna medida contra los globos que han entrado en su espacio aéreo.
El enfoque de Taipei para compartir información sobre las actividades chinas con el público no ha sido completamente transparente, marcado por cambios inexplicables en la cantidad de información que publica. Es comprensible tener precaución para evitar generar alarma pública. Pero la falta de transparencia también impide que el gobierno comunique la verdadera situación al pueblo de Taiwán, lo que podría llevar a llamados a adoptar una política diferente.
Los taiwaneses dejaron claros sus deseos el mes pasado cuando eligieron a Lai Ching-te, comprometido con la soberanía de la isla, como su próximo presidente. La victoria de Lai presenta una oportunidad para que su gobierno adopte un enfoque más transparente ante la agresión militar de Beijing similar al de Filipinas, que ha demostrado que llama la atencion a las acciones chinas en el Mar Meridional de China puede ayudar a generar apoyo nacional, regional e internacional para los esfuerzos por contrarrestar esa agresión.
En Washington, existe apoyo bipartidista a Taiwán, y el presidente Biden ha declarado repetidamente que Estados Unidos saldría en defensa de la isla. La Ley de Relaciones con Taiwán, que ha regido la política estadounidense hacia la isla durante cuatro décadas, establece explícitamente que cualquier medida para determinar el futuro de Taiwán por medios distintos de los pacíficos sería motivo de “grave preocupación”. Pero Estados Unidos no ha dado ninguna respuesta específica a la reciente actividad militar de China.
Estados Unidos debe dejar claro a China que sus actividades militares podrían provocar una guerra y ya no son aceptables. Washington también debería coordinar con Taipei formas más efectivas de disuadir las provocaciones chinas, como mediante un mayor intercambio de información, ejercicios de patrulla aérea y garantizar que la isla esté totalmente equipada y preparada para defender su soberanía.