Las contiendas electorales son similares a las campañas militares: se disputa un objetivo, se despliegan armas y herramientas de combate y el objetivo es derrotar al enemigo. — en este caso, el contendiente.
En su biografía de Napoleón, Andrew Roberts afirma: “Fue una medida de la resistencia y el ingenio de Napoleón –y de la confianza que todavía tenía en sí mismo– el hecho de que, habiendo regresado de Rusia con sólo 10.000 tropas efectivas de su fuerza invasora, fuera capaz de reunir un ejército de 151.000 hombres para la campaña de Elba en cuatro meses, y muchos más por venir”.
Al igual que en las campañas militares, ambos bandos creen que saldrán victoriosos, pero en las elecciones sólo importan los votos y pueden ocurrir sorpresas en ambos bandos.
Las encuestas apuntan a que Claudia Sheinbaum ganará las elecciones, pero en materia electoral y en el último año de un gobierno conflictivo, cualquier cosa puede pasar. Su campaña, comenzando por su líder (AMLO), continúa desplegando armamento cada vez más pesado (el más reciente anunciado el 5 de febrero con el paquete de reformas constitucionales), lo que indica su propia incertidumbre sobre sus posibilidades.
Hay razones válidas para esta incertidumbre. El gobierno saliente se centró en la sucesión desde el primer día, descuidando preocupaciones ciudadanas básicas como la seguridad y el desarrollo económico. Dedicado a construir una base electoral, ahora enfrenta la cuestión de si sus esfuerzos garantizan el resultado electoral deseado, posiblemente a un alto costo. Si bien ha habido mejoras significativas en los ingresos familiares reales, falta la certeza de preservarlos. Estirar los recursos tiene beneficios pero también riesgos.
Una victoria de Claudia Sheinbaum, la candidata de Morena, llevaría al poder a una persona que ha demostrado una gran capacidad ejecutiva y que cuenta con un equipo mucho más competente y organizado que su antecesor. Es imposible saber qué haría como presidenta, dado que su campaña se ha centrado en reproducir las declaraciones y dogmas del actual gobierno. Si bien su biografía sugiere una propensión a la acción, sacar conclusiones es un desafío. De todos modos, su éxito dependería de su capacidad para trazar un nuevo rumbo, un desafío común en la política.
Por otro lado, Xóchitl Gálvez es más transparente y directa, libre de la sombra de un presidente dominante. Su instinto claramente reside en liberar el potencial de la población; en lugar de pretender controlarlo todo, buscaría romper los obstáculos que obstaculizan el desarrollo de la ciudadanía. Su historia como empresaria y política muestra una voluntad de emprender proyectos y llevarlos a cabo, mientras que sus antecedentes y biografía indican una disposición a enfrentar los factores que perpetúan la desigualdad. Su principal desafío sería liderar diversas facciones dentro de su coalición.
El escenario más peligroso sería que cualquiera de los candidatos obtuviera una mayoría significativa en ambas cámaras legislativas, incluso una mayoría calificada. Este escenario, hipotéticamente más probable si ganara Morena, sería especialmente perjudicial para Claudia Sheinbaum, quien no sólo enfrenta viejos y nuevos conflictos dentro de la red de intereses contrastantes que caracterizan a su partido, sino que también podría empoderar a facciones extremas y obstaculizar la gobernabilidad.
Esta paradoja es evidente en nominaciones recientes, como la de candidato a la alcaldía de la Ciudad de México y a la Corte Suprema.
Todavía faltan muchos meses para que concluya esta campaña, un periodo durante el cual numerosos factores podrían alterar lo que parece cierto. Algunos de estos factores surgirán del afán del presidente por influir en el resultado, mientras que otros son inherentes al proceso de sucesión de México.
Como sugiere el diplomático chileno Gabriel Gaspar, se revelará todo el alcance de la incertidumbre y la falta de confianza, “dos rasgos que moldean los sentimientos de amplias mayorías de nuestras sociedades… La incertidumbre para una parte significativa de la población es muy concreta, ya que se vuelve cada vez más Es difícil sobrevivir, poner comida en la mesa y, al mismo tiempo, salir a la calle cada día es más peligroso”. Y concluye con lo que debería ser obvio para los contendientes: “Reemplazar la incertidumbre requiere certezas”.
Mientras tanto, como dice Thomas Sowell, “El hecho de que tantos políticos exitosos sean unos mentirosos tan descarados no es sólo un reflejo de ellos, sino también de nosotros. Cuando el pueblo quiere lo imposible, sólo los mentirosos pueden satisfacerlo.“
Luis Rubio Es presidente de México Evalúa-CIDAC y expresidente del Consejo Mexicano para Asuntos Internacionales (COMEXI). Es un prolífico columnista sobre relaciones internacionales, política y economía, escribe semanalmente para el periódico Reforma y regularmente para The Washington Post, The Wall Street Journal y The Financial Times.