La carta en la que realiza su declaración ‘El Mayo’, fue distribuida por su abogado Frank Pérez. La autoría del documento la atribuye a Ismael ‘El Mayo’ Zambada, pero el texto está sin su firma.
Nunca en su historia, ‘El Mayo’ Zambada, nacido en enero de 1948 en la comunidad de El Álamo, en Sinaloa, había sido detenido. Se convirtió en uno de los objetivos prioritarios de las autoridades mexicanas y estadunidenses, pero no fue capturado hasta que el 25 de julio “apareció” detenido en el estado de Texas, al arribar en un avión en el que también viajó Joaquín Guzmán López.
La versión que se dio a conocer en este escrito presuntamente difundido por el abogado de Zambada, refiere que el capo sinaloense habría mencionado que el 25 de julio: “Joaquín Guzmán López me pidió que asistiera a una reunión para ayudar a resolver diferencias entre los líderes políticos de nuestro estado.
“Estaba al tanto de una disputa entre Rubén Rocha Moya, el gobernador de Sinaloa, y Héctor Melesio Cuen Ojeda, ex congresista federal, alcalde de Culiacán y ex rector de la UAS, sobre quién debería dirigir esa institución”.
A este respecto, la rectoría de la UAS, se convirtió en un punto de disputa entre el gobernador Rocha Moya y Cuen Ojeda, ya que el mandatario sinaloense, supuestamente pretendía que romper un el grupo de control que encabezaba Cuen Ojeda.
El Mayo, según el documento difundido, señala que sus convocantes al encuentro le “dijeron que, además de Héctor Cuén y el gobernador Rocha Moya, también estaría presente Iván Guzmán Salazar”.
Iván Guzmán es considerado junto con su hermano Alfredo, los líderes de una de las facciones más poderosas del Cártel de Sinaloa, de los principales productores y traficantes de drogas sintéticas y fentanilo a Estados Unidos. A ambos, las autoridades de Estados Unidos y México los identifican como ‘Los Chapitos’.
En el escrito, presuntamente ‘El Mayo’ Zambada, habría contado que el “25 de julio fui al rancho y centro de eventos llamado Huertos del Pedregal a las afueras de Culiacán, donde iba a tener lugar la reunión».
“El encuentro estaba programado para las 11:00 a.m. y llegué un poco temprano. Vi un gran número de hombres armados con uniformes militares verdes para los que asumí que eran pistoleros de Joaquín Guzmán y sus hermanos.
“Estuve acompañado por cuatro miembros del personal de seguridad de los cuales dos se quedaron fuera del perímetro. Los dos que entraron conmigo fueron José Rosario Heras López, comandante de la Policía Judicial Estatal de Sinaloa, y Rodolfo Chaidez, un miembro de mi equipo de seguridad desde hace mucho tiempo.
“Mientras caminaba hacia el área de reuniones, vi a Héctor Cuén y a uno de sus ayudantes. Los saludé brevemente antes de entrar en una habitación que tenía una mesa llena de fruta. Vi a Joaquín Guzmán López, a quien conozco desde que era un niño, y me hizo un gesto para que lo siguiera.
“Confiando en la naturaleza de la reunión y las personas involucradas, seguí sin dudarlo. Me llevaron a otra habitación que estaba oscura.
“Tan pronto como puse un pie dentro de esa habitación, me emboscaron. Un grupo de hombres me agredió, me tiró al suelo y colocó una capucha sobre mi cabeza. Me ataron y me esposaron, luego me obligaron a tirarme en el piso de una camioneta.
“Durante todo este calvario, fui sometido a abuso físico, lo que resultó en lesiones significativas en la espalda, la rodilla y las muñecas.
“Luego me llevaron a una pista de aterrizaje a unos 20 o 25 minutos de distancia, y allí me obligaron a subir a un avión privado.
“Joaquín me quitó el capó de la cabeza y me ató al asiento. Nadie más estaba a bordo del avión, excepto Joaquín, el piloto y yo.
“El vuelo duró entre un dos y tres horas, sin paradas hasta que llegamos a El Paso, Texas. Fue allí en la pista donde los agentes federales de Estados Unidos tomaron la custodia de mí y de ellos.
“La idea de que me rendí o cooperé voluntariamente es completa y equivocadamente falso. Me trajeron a este país por la fuerza y bajo coacción, sin mi consentimiento y en contra de mi voluntad.
“Soy consciente de que la versión oficial que están siendo informadas por las autoridades estatales de Sinaloa es que Héctor Cuén recibió un disparo en la noche del 25 de julio en una gasolinera por dos hombres que viajaban en un motocicleta y que querían robar su camioneta. Eso no es lo que pasó.
“Fue asesinado al mismo tiempo, y en el mismo lugar, donde fui secuestrado. Héctor Cuén era un amigo mío desde hace mucho tiempo, y lamento profundamente su muerte, así como la desaparición de José Rosario Heras López y Rodolfo Chaidez, que nadie ha visto u oído hablar desde entonces.
“Creo que es importante que la verdad salga a la luz. Esto es lo que ocurrió, en lugar de las historias falsas que están circulando. Hay un llamamiento a los gobiernos de México y los Estados Unidos para ser transparentes y difundan la verdad sobre mi secuestro a los Estados Unidos y sobre la muerte de Héctor Cuén, Rosario Heras, Rodolfo Chaidez, y cualquier otra persona que pueda haber perdido la vida ese día.
“También hago un llamamiento a la gente de Sinaloa para que use la moderación y mantenga la paz en nuestro estado. Nada se puede resolver con la violencia. Hemos pasado por ese camino antes, y todo el mundo pierde”.
Ismael ‘El Mayo’ Zambada enfrentará al menos 17 cargos ante la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York, donde también se ha juzgado a ‘El Chapo’ Guzmán y al ex secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna.