El presidente de Kenia, William Ruto, aseguró hoy que su país pagará el próximo mes de diciembre una primera cuota de 300 millones de dólares de su eurobono de 2 mil millones, que vencerá en junio de 2024.
«Hemos trabajado duro aquí y en el extranjero para movilizar una amplia coalición de socios bilaterales de desarrollo (…), bancos multilaterales de desarrollo y otras agencias que se han unido para sacar a nuestro país de la grieta del sobreendeudamiento», dijo Ruto este jueves en el Parlamento keniano.
El mandatario transmitió este mensaje en el que fue su primer discurso sobre el estado de la nación tras ganar las elecciones de agosto de 2022 y después de un primer año en el poder marcado por el aumento del coste de la vida, una crisis acentuada por los efectos de la guerra de Ucrania.
«Nuestros esfuerzos para estabilizar la situación han alcanzado tal progreso que el próximo mes de diciembre podremos liquidar el primer pago de 300 millones de dólares (…) de la deuda del eurobono de 2 mil millones de dólares que vence el próximo año», afirmó Ruto.
«Puedo confirmar ahora con confianza que pagaremos la deuda», aseveró, al destacar que los esfuerzos del país han permitido «normalizar» sus relaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) o el Banco Africano de Desarrollo (BAfD).
Medios locales reportaron a principios del pasado mes de octubre que Kenia había iniciado conversaciones con el FMI y otras instituciones financieras para lograr un nuevo préstamo que permita al país pagar el citado eurobono, mientras el valor de su moneda se ha visto golpeado por la inflación.
Asimismo, el vicepresidente del país, Rigathi Gachagua, anunció entonces que Ruto pediría a China un nuevo préstamo de 1 mil millones de dólares destinado a finalizar proyectos estancados de carreteras durante su visita a Pekín ese mes para acudir al III Foro de las Nuevas Rutas de la Seda.
Gachagua también aseguró que el jefe de Estado keniano buscaría una extensión del periodo de pago de los préstamos existentes con el gigante asiático, que ascendían el pasado mes de marzo a unos 6 mil 300 millones de dólares.
Kenia, cuyo anterior presidente, Uhuru Kenyatta (2013-2022), recurrió repetidamente a préstamos -especialmente de China- para financiar grandes infraestructuras, se enfrenta ahora a una enorme deuda, equivalente al 67 % del producto interior bruto (PIB) nacional.
Esta situación motivó la aprobación el pasado junio de una nueva ley que, entre otras medidas, supuso la subida de los impuestos sobre el combustible hasta el 16 %, lo que generó tensión y descontento sociales creciente entre la población.
«La nueva dirección puede que no sea fácil, pero es ética, responsable, prudente y necesaria. Hemos tenido que tomar decisiones difíciles y elecciones dolorosas porque les debemos a los kenianos hacer lo correcto y confrontar los hechos tal como son, sin pestañear», argumentó Ruto hoy.