Ricardo Marcos comprendió la importancia de los bosques como generadores de agua en la Subcuenca Valle de Bravo-Amanalco, principal abastecedora del Sistema Cutzamala y la Zona Metropolitana del Valle de México desde que era muy joven.
Jugando en la cascada del Ejido San Lucas y los manantiales de la comunidad junto a su padre, Ricardo ahora como comisariado de Bienes Ejidales de San Lucas, recuerda cómo la cascada solía ser mucho más poderosa en el pasado, pero ahora enfrenta el riesgo de desaparecer debido a la sequía prolongada.
En los últimos tres años, la falta de agua de lluvia y escasa recarga al acuífero ha generado escurrimientos insuficientes desde la montaña, afectando la presa Valle de Bravo que se está secando.
La baja en el turismo, causada por la escasez de agua en la presa Valle de Bravo que apenas alcanza el 30% de su capacidad y disminuye, está impactando negativamente en la economía local.
Expertos concuerdan en que la solución a la crisis hídrica en el Valle de México radica en apoyar a las comunidades que protegen los bosques, en lugar de buscar nuevas fuentes de abastecimiento.
Por ello, es necesario invertir en apoyos, pago por servicios ambientales y reforestación para proteger los bosques de la región ante amenazas como la tala ilegal, incendios, plagas y cambios de uso de suelo.
Las mujeres también juegan un papel relevante en la conservación del agua en los núcleos ejidales, un recurso fundamental que beneficia a las zonas urbanas.
Es crucial tener un uso responsable y sostenible del agua, captar el agua de lluvia y evitar su desperdicio para garantizar un futuro hídrico sostenible, en lugar de depender de costosas infraestructuras.
Ricardo Marcos destaca la urgencia de compensar a las comunidades y ejidos que han contribuido a preservar las fábricas de agua, destacando la importancia de retribuir adecuadamente este esfuerzo para evitar una mayor emergencia hídrica en el futuro.