El Louvre de Abu Dhabi

La primera sala del flamante museo Louvre de la capital de los Emiratos Árabes Unidos es tan impresionante como la arquitectura del edificio

Foto: Agencia Reforma

Por Agencia Reforma, América Juárez

Málaga, Teotihuacán, Venecia, Xian, Chipre, Ife, Abijan, Luxor, Ugarit, Izmir, Estambul, Aquisgrán. La lista sobre el límpido suelo de mármol blanco es interminable; tantos nombres de ciudades, actuales y desaparecidas, países, regiones y accidentes geográficos, como abecedarios para escribirlos. Árabe, hebreo, amárico, sumerio, hindi, urdu y latín. La primera sala del flamante museo Louvre de la capital de los Emiratos Árabes Unidos es tan impresionante como la arquitectura del edificio y el resto de sus espacios de exhibición.

“¿Viste? Es remacanudo el espacio, ¡me encanta!”, suelta sin reservas Sol, una cuarentona turista argentina de expresivos ojos azules, mientras transita entre esa primera sala del Louvre árabe, repleta de objetos representativos de la mayor parte de las culturas del mundo antiguo, y el resto de los salones de exposición. Su grupo de amigas, en escala de algunas horas entre el Cono Sur y el Sudeste Asiático, se ha dado a la tarea de venir desde el aeropuerto de Abu Dhabi hasta la isla de Saadiyat para descubrir el museo. “Vale toda la pena”, agrega sin dejar la euforia. Pero Sol y compañía no son las únicas. De los casi 26 millones de pasajeros que anualmente pasan por la terminal internacional del aeródromo emiratí, más de la mitad son extranjeros que solo pasan unas horas o pocos días en Abu Dhabi, provenientes de sus lugares de origen y en tránsito hacia múltiples destinos; de acuerdo con estadísticas de la autoridad aeroportuaria de la nación del Golfo Pérsico.

“El Louvre de Abu Dhabi será el punto de reunión para los amantes del arte, la cultura y la belleza de todo el mundo” declaró, casi proféticamente, el jeque Mohammad Bin Rashid Al Maktoum, Primer Ministro de los Emiratos Árabes Unidos y monarca de Dubai, el 8 de noviembre de 2017 durante la inauguración del recinto, emplazado de forma emblemática en la punta noroccidental de la isla Saadiyat, construida con terreno ganado al mar y en donde los emiratíes pretenden edificar una meca cultural a la que en los próximos años sumarán una sucursal del museo Guggenheim diseñada por el prestigioso arquitecto canadiense Frank Gehry.

Desde su apertura hace dos años, la franquicia local del afamado museo parisino, la primera en su haber fuera de Europa donde el Louvre cuenta con un espacio satélite en la norteña ciudad francesa de Lens, se ha convertido en un must para todo aquel visitante que guste del arte y la arquitectura. A tan solo 20 minutos del aeropuerto internacional de Abu Dhabi, a diez minutos del centro de la capital emiratí y a una hora desde la vecina Dubai, el Louvre Abu Dhabi ha recibido a cientos de miles de visitantes, haciendo que las palabras de Su Alteza Real Al Maktoum se cumplan al pie de la letra.

“Tenemos un poquito de todo”, confiesa entre risas tímidas Zoraida, una cubana afincada en los Emiratos que trabaja como cuidadora en el espacio cultural. Junto con un ejército de cientos, Zoraida hace aun más funcional el espacio diseñado por el reconocido arquitecto galo Jean Nouvel.

Una cúpula enorme rodeada de canales navegables, en donde se puede hacer piragüismo; de color coral que cambia conforme avanzan las horas del día o de la noche y la cubre la luz del sol, la resolana, el atardecer o el claro de luna. Una cúpula en cuyo interior, a lo largo de 12 salas interconectadas y aisladas del extremo clima exterior, se exhiben una multiplicidad de obras de arte que van desde la Grecia Antigua hasta las corrientes más arriesgadas del siglo 20, pasando por piezas escultóricas y pictóricas de la Edad Media, el Settecento o el Impresionismo.

“A mí me fascina trabajar en la última sala, porque tengo un pedacito de Cuba conmigo”, añade la afable caribeña refiriéndose al óleo de su paisano Wilfredo Lam, Desfile Antillano, de 1902, una de las obras que se han sumado desde su apertura a la colección del museo, que pretende crecer junto con el número de visitantes para no depender de los préstamos que ahora cubren la mayor parte de sus muros y que provienen del recinto parisino.

Con la reciente inauguración de la exhibición temporal Rendezvou en París, que incluye pinturas y dibujos de Picasso, Chagall y Modigliani, entre otros, el Louvre Abu Dhabi se afianza como el mejor pretexto para volar a cualquier parte del mundo y hacer escala en los Emiratos Árabes Unidos. Pues no sólo será para el que decida hacerlo la oportunidad única de regodearse con lo mejor del arte y la arquitectura a nivel mundial sino también ocasión para probar en la cafetería o el restaurante del museo algunas de las dulces delicias que hacen a la cocina árabe famosa en paladares de todo el planeta. Su imperdible Ummali, postre egipcio por antonomasia, es un claro ejemplo de ello.

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