ArcelorMittal, el segundo productor de acero del mundo, renovó un contrato con la estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) para el suministro de gas natural durante 10 años.
La división mexicana de la corporación con sede en Luxemburgo anunció el miércoles el acuerdo por 2.700 millones de dólares.
“Este acuerdo consolida una alianza fundamental para la continuidad operativa y la competitividad de ArcelorMittal México, el mayor consumidor de gas natural del país”, dijo la compañía en un comunicado.
La siderúrgica tiene plantas en Lázaro Cárdenas, Michoacán; Celaya, Guanajuato; y Ciudad Obregón, Sonora.
Según el contrato renovado el miércoles, la CFE suministrará gas natural a la planta Lázaro Cárdenas desde Waha, Texas, dijo ArcelorMittal.
La empresa fabrica varillas, desbastes, barras y alambres de acero en la ciudad portuaria de Michoacán, y tiene allí una concesión portuaria para importar y exportar mercancías.

La siderúrgica «envió 2,5 millones de toneladas métricas de acero desde su segmento de América del Norte en el tercer trimestre», informó Reuters.
Víctor M. Cairo, director general de ArcelorMittal México, dijo que la renovación del contrato de gas natural “representa un hito importante en nuestra relación con CFEnergía”, filial de la Comisión Federal de Electricidad.
Miguel Santiago Reyes, director general de CFEnergíadijo que la “alianza estratégica” con ArcelorMittal “fortalece nuestro compromiso con el crecimiento sustentable de la industria mexicana”.
“El suministro de gas natural es un pilar fundamental de la competitividad y el desarrollo económico, y estamos orgullosos de colaborar con ArcelorMittal México”, afirmó.
La CFE firmó contratos con varios proveedores estadounidenses de gas natural durante el gobierno 2012-18 encabezado por el expresidente Enrique Peña Nieto debido a una caída en la producción de ese combustible por parte de Pemex, la petrolera estatal.
El presidente López Obrador ha calificado de “excesivas” las cantidades de gas natural que la CFE se comprometió a comprar a EE.UU. y algunos de sus contratos están siendo objeto de procedimientos de arbitraje, ya que la energética estatal se negó a pagar precios más altos durante el Crisis energética de Texas de 2021.